UNA CRIATURA MÁS, SOLO UNA MÁS, EN LAS VIÑAS DEL SEÑOR
Se llama Murticifa. Es hipersensible por definición, hay que tratarla con mucho cuidado. Todo su sistema nervioso, o casi todo, se encuentra del lado de afuera de la epidermis. Su altura no supera el metro y medio y su longitud es de tres metros, aunque este número puede ir variando, según veremos más adelante.
El trayecto que realiza más habitualmente es desde su casa hasta el banco de la plaza, para encontrarse con su amigo a charlar, y luego nuevamente a casa. No siempre hace el mismo trayecto, pero es el que más hace.
Su modo de locomoción es parecido al de una babosa: al ras del piso, va dejando una estela de baba y de órganos (acá se dejó de parecer a la babosa) que va perdiendo su frágil y poroso cuerpo.
En este punto sucede algo realmente curioso: la cola tiene una sustancia pegajosa que hace que muchas veces sus órganos queden pegados atrás, haciendo aumentar en apariencia la longitud del animal. Pueden ser algunos centímetros, pero si el día está especialmente caluroso y húmedo, el sistema de Murticifa tiende a hincharse, perdiendo más órganos y expulsando más baba en un proceso similar al de la transpiración. También su cola se vuelve más pegajosa. Como resultado, su tamaño aparente llega a alcanzar el asombroso y vomitivo largo de hasta cinco metros. El efecto se ve potenciado por la estela de baba, color marrón tierra, que a simple vista continúa el montañoso cuerpo de la criatura.
Decíamos que se encuentra a charlar con su amigo, aunque no nos detendremos en este texto a detallar la apariencia del personaje, quedando a libre interpretación del lector.
Bien, la criatura habla emitiendo chirridos y agitando nerviosamente la cabeza, que es básicamente un par de ojitos arriba de un esfínter con lengua (algo así como su boca) con el cual balbucea algunas palabras. Esas charlas tienen un aire esotérico y son bastante explícitas. Por momentos hablan de cosas demasiado íntimas y la verdad nadie se los pidió.
El pobre amigo de Murticifa termina siempre medio sordo por los gritos y salpicado de saliva. Pero igual parece no importarle: saluda con una gran sonrisa y sin prejuicios a su amiga cuando se va, en actitud de franca alegría. Aunque por su cara podemos deducir que es bastante tontito.
La vuelta a casa para la criatura es más que fundamental: recoge uno a uno los órganos caídos y los pone en su lugar.
Y así va volviendo, poco a poco, a la vida.
Colo
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martes, 26 de junio de 2012
jueves, 24 de noviembre de 2011
Un trapecista
Se balancea en el trapecio, mirando alrededor... El escenario es muy grande, piensa, y la gente está inquieta por ver un buen show.
El hombre sabe que su número no suele cautivarlos, el algo distinto que un partido de fútbol, un concierto u otros espectáculos más populares. Es menos habitual, y en ocasiones menos apreciado. Naturalmente se siente muy nervioso.
Pero trata de alejar los malos pensamientos, manejar sus nervios y logra dar una voltereta impresionante. La gente lo aplaude, y encendido por los aplausos tira una segunda voltereta aún más impactante.
Su chica lo está mirando desde una de las butacas. En lugar de acobardarlo, le dio ganas de dar lo mejor de sí mismo. Entonces, para el asombro de todos, hace un doble salto mortal y logra el climax de la noche.
Los aplausos y alabanzas brotaban del público, y se sintió el tipo más feliz del mundo.
Su novia se acerca una vez terminado el show, lo besa y lo felicita. Él le da las gracias.
Finalmente le cuenta que estuvo mucho tiempo ensayando para poder hacer bien las acrobacias
El hombre sabe que su número no suele cautivarlos, el algo distinto que un partido de fútbol, un concierto u otros espectáculos más populares. Es menos habitual, y en ocasiones menos apreciado. Naturalmente se siente muy nervioso.
Pero trata de alejar los malos pensamientos, manejar sus nervios y logra dar una voltereta impresionante. La gente lo aplaude, y encendido por los aplausos tira una segunda voltereta aún más impactante.
Su chica lo está mirando desde una de las butacas. En lugar de acobardarlo, le dio ganas de dar lo mejor de sí mismo. Entonces, para el asombro de todos, hace un doble salto mortal y logra el climax de la noche.
Los aplausos y alabanzas brotaban del público, y se sintió el tipo más feliz del mundo.
Su novia se acerca una vez terminado el show, lo besa y lo felicita. Él le da las gracias.
Finalmente le cuenta que estuvo mucho tiempo ensayando para poder hacer bien las acrobacias
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domingo, 16 de octubre de 2011
¿Cómo darte cuenta de que sos una vieja/o chota/o?
Bueno, este post es creado debido a la cantidad de viejas chotas que me tengo que cruzar día a día, en el trabajo, en la calle, en todos lados. Como uno es respetuoso y entiende que no vale la pena ponerse a discutir con esta ¿raza? de gente, por lo general no decís nada o por ahí le contestas algo.
Hace mucho tiempo vengo pensando como lidiar con este tipo de gente, se me ocurrieron varias respuestas inmediatas como: matarlos, torturarlos, tratar hacerlos entrar en razón, mandarlos a la recalcada conch@ de su madre, gritarles, hacer de cuenta que tenía un cuchillo y auyentarlos, tratar de entrar en razón, ignorarlos, tratar de razonar con ellos, tener el mismo comportamiento que ellos, etc. Desgraciadamente, ninguno de estos me sirvió como solución, igual no todas las soluciones que nombre las lleve a cabo, entonces el otro día me puse a pensar si esta gente, se daba cuenta de que son viejas/os chotas/os y me parece que no, yo creo que están tan inmersos en su amargura que no se dan cuenta de que el único gran problema que tienen en sus vidas es ser ellos mismos, yo me consideraba victima y soy una victima, pero soy como un daño colateral digamos, las primeras victimas son ellas/os mismas/os y después el resto, entonces voy a hacer este post para que aquellos viejos chotos se reconozcan:
Esto es todo por hoy, podría seguir, pero el post se haría muy largo y ya me convertiría en un viejo choto por quejarme de tantas cosas. Si te sentís identificado con varios de estos puntos, preocupate!! na mentira, la idea es que nos relajemos y podamos vivir felices, si te sentiste identificado con uno o dos, no pasa nada y recordemos que estos puntos no nos hacen viejos chotos, todos podemos tener un mal día y convertirnos en viejos chotos momentaneamente, el problema es cuando la cosa se hace duradera.
Manuel
Hace mucho tiempo vengo pensando como lidiar con este tipo de gente, se me ocurrieron varias respuestas inmediatas como: matarlos, torturarlos, tratar hacerlos entrar en razón, mandarlos a la recalcada conch@ de su madre, gritarles, hacer de cuenta que tenía un cuchillo y auyentarlos, tratar de entrar en razón, ignorarlos, tratar de razonar con ellos, tener el mismo comportamiento que ellos, etc. Desgraciadamente, ninguno de estos me sirvió como solución, igual no todas las soluciones que nombre las lleve a cabo, entonces el otro día me puse a pensar si esta gente, se daba cuenta de que son viejas/os chotas/os y me parece que no, yo creo que están tan inmersos en su amargura que no se dan cuenta de que el único gran problema que tienen en sus vidas es ser ellos mismos, yo me consideraba victima y soy una victima, pero soy como un daño colateral digamos, las primeras victimas son ellas/os mismas/os y después el resto, entonces voy a hacer este post para que aquellos viejos chotos se reconozcan:
- Si estas llegando a la parada del colectivo y sin decir nada te pones adelante de la fila esgrimiendo un bastón y dificultad para caminar.
- Si cuando hablas con algún comerciante, hablas algo negativo, por ejemplo: que frío de mierda, que calor agobiante, me duele la rodilla, que caro esta todo, mi tio esta en cama, cuanto transito, esta cortada la 9 de julio, etc.
- Si no saludas cuando llegas a algún lado, kiosko, locutorio.
- Estas en el supermercado, son las 8:30 de la mañana, hay una fila de 5 personas en la cola y te empezás a quejar de que de las 8 cajas, hay una sola habilitada.
- Si hace frío y te quejas del frío, si hace calor y te quejas del calor.
Esto es todo por hoy, podría seguir, pero el post se haría muy largo y ya me convertiría en un viejo choto por quejarme de tantas cosas. Si te sentís identificado con varios de estos puntos, preocupate!! na mentira, la idea es que nos relajemos y podamos vivir felices, si te sentiste identificado con uno o dos, no pasa nada y recordemos que estos puntos no nos hacen viejos chotos, todos podemos tener un mal día y convertirnos en viejos chotos momentaneamente, el problema es cuando la cosa se hace duradera.
Manuel
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lunes, 28 de febrero de 2011
quejarse
Suena la alarma. Son las 11.
El joven se levanta de la cama, bosteza. Mira la hora
"Me dormí a las 2", recuerda. "Osea que son 9 horas. No puedo quejarme"
Pero enseguida se corrige: "siempre me puedo quejar..."
El joven se levanta de la cama, bosteza. Mira la hora
"Me dormí a las 2", recuerda. "Osea que son 9 horas. No puedo quejarme"
Pero enseguida se corrige: "siempre me puedo quejar..."
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lunes, 24 de enero de 2011
La chica Sin Sueño
parte 1
Esa falta de pausa resulta inquietante para su mente. La muchacha mira el cuaderno y entonces decide recurrirlo.
Esos pensamientos tratan de encontrar un cauce y abren caminos que se muestran austeros, brillantes, detrás del cansancio.
"No quiero aburrirme de mi misma", escribió entonces. "Quiero conocer nuevos códigos, sin autodestruirme. Complicado trámite, para una masoquista tan concebida como yo"
parte 2
La lucha se hace entonces encarnizada. La Noche Bastarda exige que se prolongue el asalto hasta la muerte. Le pica la cabeza a la joven, que trata por todos los medios rascarse.
Brillan sus manos, saltan los piojos... que besan su cabeza juguetones.
"Basta, no lo soporto más", siguió relatando. "La Noche Bastarda no sabe de treguas. Es absurdo todo esto. Alguna vez quiero parar la bocha"
Dejó el cuaderno y se rió al fin, de todo lo suyo. Se rió y empezó a irse.
Silbando, creando melodías, murmurando para si misma, pensó en nunca más volver. Pero la oscuridad vuelve siempre.
post Colorado.
Fragil mansa hoja de laurel. Tonto remoto paisaje de sombras.
El papel al que recurre la chica contiene sus lagrimas. Así como fueron concebidos por la Naturaleza, los pensamientos son un flujo incesante. No se detienen ni se plasman en algo concreto.Esa falta de pausa resulta inquietante para su mente. La muchacha mira el cuaderno y entonces decide recurrirlo.
Esos pensamientos tratan de encontrar un cauce y abren caminos que se muestran austeros, brillantes, detrás del cansancio.
"No quiero aburrirme de mi misma", escribió entonces. "Quiero conocer nuevos códigos, sin autodestruirme. Complicado trámite, para una masoquista tan concebida como yo"
parte 2
Lento lamento de un fantasma azul. Cascada de hormigón y techos de chapa. Grito de guerra profundamente negro.
El papel entonces, se blande como un arma transparente en medio de la noche. Todo lo que toca lo transforma en adrenalina.La lucha se hace entonces encarnizada. La Noche Bastarda exige que se prolongue el asalto hasta la muerte. Le pica la cabeza a la joven, que trata por todos los medios rascarse.
Brillan sus manos, saltan los piojos... que besan su cabeza juguetones.
"Basta, no lo soporto más", siguió relatando. "La Noche Bastarda no sabe de treguas. Es absurdo todo esto. Alguna vez quiero parar la bocha"
Dejó el cuaderno y se rió al fin, de todo lo suyo. Se rió y empezó a irse.
Silbando, creando melodías, murmurando para si misma, pensó en nunca más volver. Pero la oscuridad vuelve siempre.
post Colorado.
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viernes, 30 de julio de 2010
Las Sonambulas
En mi ciudad natal vivían una mujer y sus hija, que caminaban dormidas.
Una noche, mientras el silencio envolvía al mundo, la mujer y su hija caminaron dormidas hasta que se reunieron en el jardín envuelto en un velo de niebla.
Y la madre habló primero:
- ¡Al fin! -dijo-. ¡Al fin puedo decírtelo, mi enemiga! ¡A ti, que destrozaste mi juventud, y que has vivido edificando tu vida en las ruinas de la mía! ¡Tengo deseos de matarte!
Luego, la hija habló, en estos términos:
- ¡Oh mujer odiosa, egoísta .y vieja! ¡Te interpones entre mi libérrimo ego y yo! ¡Quisieras que mi vida fuera un eco de tu propia vida marchita! ¡Desearías que estuvieras muerta!
En aquel instante cantó el gallo, y ambas mujeres despertaron.
-¿Eres tú, tesoro? -dijo la madre amablemente.
-Sí; soy yo, madre querida -respondió la hija con la misma amabilidad.
GIBRAN KHALIL - EL LOCO
Una noche, mientras el silencio envolvía al mundo, la mujer y su hija caminaron dormidas hasta que se reunieron en el jardín envuelto en un velo de niebla.
Y la madre habló primero:
- ¡Al fin! -dijo-. ¡Al fin puedo decírtelo, mi enemiga! ¡A ti, que destrozaste mi juventud, y que has vivido edificando tu vida en las ruinas de la mía! ¡Tengo deseos de matarte!
Luego, la hija habló, en estos términos:
- ¡Oh mujer odiosa, egoísta .y vieja! ¡Te interpones entre mi libérrimo ego y yo! ¡Quisieras que mi vida fuera un eco de tu propia vida marchita! ¡Desearías que estuvieras muerta!
En aquel instante cantó el gallo, y ambas mujeres despertaron.
-¿Eres tú, tesoro? -dijo la madre amablemente.
-Sí; soy yo, madre querida -respondió la hija con la misma amabilidad.
GIBRAN KHALIL - EL LOCO
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sábado, 15 de mayo de 2010
Alfio 2
Revisando la PC de Alfio, luego de su desaparición, dimos con este documento de Word:
"
Objetivo:
Ser coherente:
Sentir - Pensar - Hacer - Decir
En todas sus posibles combinaciones : Sentir lo que pienso, Hacer lo que digo, Decir lo que siento, Sentir lo que hago, Pensar lo que siento, Decir lo que hago.....
Pareciera ser una meta muy loable, algo realmente importante por lo que pelear, una causa digna de perseguir, por la que esforzarse y dar todo de mi mismo hasta lograrlo...............
Pero hoy me di cuenta que es una jaula....
"
"
Objetivo:
Ser coherente:
Sentir - Pensar - Hacer - Decir
En todas sus posibles combinaciones : Sentir lo que pienso, Hacer lo que digo, Decir lo que siento, Sentir lo que hago, Pensar lo que siento, Decir lo que hago.....
Pareciera ser una meta muy loable, algo realmente importante por lo que pelear, una causa digna de perseguir, por la que esforzarse y dar todo de mi mismo hasta lograrlo...............
Pero hoy me di cuenta que es una jaula....
"
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domingo, 2 de mayo de 2010
Alfio...
(x Colo.-)
Alfio se las trae. Está mirando fijamente su computadora, absorvido. Tiene algo entre manos, eso es lo que sabemos. Sus gestos faciales nos dan la razón.
Lamentablemente no podemos ver la pantalla, dado que nuestra cámara se encuentra detrás del monitor. Por más que afuera brilla la luz del día, Alfio mantiene la persiana cerrada y lo único que ilumina la escena es la luz blanca que irradia el monitor. Poco se distingue de la habitación.
Algo se mueve atrás de Alfio... un bulto negro... un espantoso espectro. Pero parece que Alfio no se da cuenta. La cara de Alfio frente a la pantalla gesticula cada vez más... a ver: sus cejas se levantan, sonríe, luego deja de sonreir y hace una mueca de asco y asi.
El bulto negro repentinamente da un salto sobre él y lo encierra en una bolsa. Antes de poder siquiera reaccionar, Alfio recibe un severo golpe en la cabeza con un bastón o algo parecido.
Nuestra cámara grabó todo.
Se apaga la pc y todo se vuelve oscuro.
Alfio recupera de a poco el conocimiento. Lo encandila el sol, no entiende nada. Se levanta y se da vuelta, todavía mareado. Está totalmente desnudo.
¿Dónde estoy? se pregunta. Solo puede identificar una palmera. El resto.... hierba y más hierba.
De repente mira detrás suyo.... QUE CARAJO??!
Ésta es su cara:
Esta es la escena que lo paraliza.... CUATRO CHINOS RUBIOS LO MIRAN FIJO!!!
Quiénes son?? Qué quieren de Alfio??
No se pierdan la segunda parte...
Alfio se las trae. Está mirando fijamente su computadora, absorvido. Tiene algo entre manos, eso es lo que sabemos. Sus gestos faciales nos dan la razón.
Lamentablemente no podemos ver la pantalla, dado que nuestra cámara se encuentra detrás del monitor. Por más que afuera brilla la luz del día, Alfio mantiene la persiana cerrada y lo único que ilumina la escena es la luz blanca que irradia el monitor. Poco se distingue de la habitación.
Algo se mueve atrás de Alfio... un bulto negro... un espantoso espectro. Pero parece que Alfio no se da cuenta. La cara de Alfio frente a la pantalla gesticula cada vez más... a ver: sus cejas se levantan, sonríe, luego deja de sonreir y hace una mueca de asco y asi.
El bulto negro repentinamente da un salto sobre él y lo encierra en una bolsa. Antes de poder siquiera reaccionar, Alfio recibe un severo golpe en la cabeza con un bastón o algo parecido.
Nuestra cámara grabó todo.
Se apaga la pc y todo se vuelve oscuro.
Alfio recupera de a poco el conocimiento. Lo encandila el sol, no entiende nada. Se levanta y se da vuelta, todavía mareado. Está totalmente desnudo.
¿Dónde estoy? se pregunta. Solo puede identificar una palmera. El resto.... hierba y más hierba.
De repente mira detrás suyo.... QUE CARAJO??!
Ésta es su cara:
Esta es la escena que lo paraliza.... CUATRO CHINOS RUBIOS LO MIRAN FIJO!!!
Quiénes son?? Qué quieren de Alfio??
No se pierdan la segunda parte...
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miércoles, 10 de marzo de 2010
La araña.
Yo lo único que vengo a decir es que, ayer a la noche un amigo estaba saliendo de mi casa para entrar en el auto e irse, cuando al pasar por debajo de un árbol se tropezó con una telaraña de dimensiones épicas produciendo que mi asustado amigo pronuncie gritos de horror y espanto y al mismo tiempo volviéndose para atrás en un intento acertado de quitarse semejante telaraña. Cuando el horror terminó, que duró solo unos segundos, pero parecieron minutos, nos percatamos que lógicamente, en una telaraña de dimensiones épicas, había una araña de dimensiones épicas, sorprendidos al ver semejante tamaño de araña en plena ciudad procedimos a contemplarla, mi amigo que en su celular tenía linterna, la ilumino y pudimos ver lo hermosa que era, de color amarilla y negra, las patas eran como garras y se le podían ver los ojos si apuntabas la linterna en un ángulo especifico, en el cuerpo tenía un dibujo realmente hermoso, que me hizo recordar a las construcciones y dibujos aztecas, era hermosa y estaba ahí quieta esperando una presa, durmiendo o simplemente pasando el tiempo. Pensé para mis adentros, tengo que sacarle una foto ¿una? un montón, de diferentes ángulos, me siento Steve Irwin o ese que le saca fotos a las serpientes cuando fotografío insectos o animales, me imagino en el medio del África esperando el momento justo para que el ser vivo tome cierta posición y ahí apretar el flash.
Corro adentro de mi casa a buscar la cámara digital, la despierto a mi madre y le pregunto dónde se encuentra y ella me da la mala noticia, me dice, entre sueños y realidades, con vos lenta y suave, "me parece que la tiene tu hermana, pero la cámara está rota". No podía ser, tenía que encontrar esa cámara y verificar que no funcionase. Finalmente la encontré en el ropero de mi madre, en el lugar que siempre se guarda, fui hasta la araña, apreté el botón de encendido, pero no prendió, las esperanzas se me cayeron al piso, no le podía sacar la foto, en un intento desesperado, le saco la batería y se la vuelvo a colocar, aprieto el botón de encendido y esta vez la cámara prende, pero se apaga al instante, no debía tener batería, no le pude sacar fotos. Finalmente, me salude con mi amigo y entré a mi casa, tomé el cargador de la cámara, subí a mi habitación, la enchufe para que se cargue y me dormí escuchando Bach y pensando que si alguien la veía la iba a matar y que cuando me despertara iba a sacarle fotos.
A la tarde siguiente, me levanté a las 14 horas, me fijo que la cámara funcione y no funcionaba, debe ser la batería, pienso, bajo de mi habitación pensando que después de comer voy a contemplar la araña, disimuladamente para que nadie la vea. Me preparo unos panchos y mientras estoy boludeando por internet, escucho un ruido parecido a una moto, muy fuerte y muy cerca de mi casa, mientras almuerzo imito con mi voz el ruido de la moto, cuando me cae la ficha, no es una moto, bueno si, es una moto, pero una motocierra, miro desde el interior de mi hogar el árbol donde estaba posada la araña y veo que las ramas del mismo se mueven pronunciadamente. Cazo las llaves, corro para salir y en el momento que voy por la mitad del pasillo, veo como una rama grande en forma de "Y" con pequeñas ramificaciones, se cae para el lado de mi casa y la de mi vecino, quedando colgada de la pared que separa la calle, de mi vivienda; haciendo que muchas ramas complicaran la salida hacia la calle. Contemplo unos segundos el pedazo de árbol para ver si no se movía y al rato salgo dificultosamente a la calle, cuando confirmo lo peor, la araña ya no está, ahora hay restos de telaraña y hay un hombre en el árbol cortando ramas... No le quise preguntar cuál fue el destino de la pobre araña, en el fondo, no quería enterarme, me gusta pensar que escapo y está con sus amigas contando como sobrevivió al "hombre con la motocierra". El señor me miró y me pregunto: "¿vos sos de ahí?" Señalando mi casa, le respondo que si y me dice: "en un segundo le estoy moviendo la rama", "si, si, no se preocupe, salí por otro motivo" le respondo y entro a mi casa un poco triste...
Escrito por Manuel de ColoManu el 10/03/2010. Historia Verídica.
Corro adentro de mi casa a buscar la cámara digital, la despierto a mi madre y le pregunto dónde se encuentra y ella me da la mala noticia, me dice, entre sueños y realidades, con vos lenta y suave, "me parece que la tiene tu hermana, pero la cámara está rota". No podía ser, tenía que encontrar esa cámara y verificar que no funcionase. Finalmente la encontré en el ropero de mi madre, en el lugar que siempre se guarda, fui hasta la araña, apreté el botón de encendido, pero no prendió, las esperanzas se me cayeron al piso, no le podía sacar la foto, en un intento desesperado, le saco la batería y se la vuelvo a colocar, aprieto el botón de encendido y esta vez la cámara prende, pero se apaga al instante, no debía tener batería, no le pude sacar fotos. Finalmente, me salude con mi amigo y entré a mi casa, tomé el cargador de la cámara, subí a mi habitación, la enchufe para que se cargue y me dormí escuchando Bach y pensando que si alguien la veía la iba a matar y que cuando me despertara iba a sacarle fotos.
A la tarde siguiente, me levanté a las 14 horas, me fijo que la cámara funcione y no funcionaba, debe ser la batería, pienso, bajo de mi habitación pensando que después de comer voy a contemplar la araña, disimuladamente para que nadie la vea. Me preparo unos panchos y mientras estoy boludeando por internet, escucho un ruido parecido a una moto, muy fuerte y muy cerca de mi casa, mientras almuerzo imito con mi voz el ruido de la moto, cuando me cae la ficha, no es una moto, bueno si, es una moto, pero una motocierra, miro desde el interior de mi hogar el árbol donde estaba posada la araña y veo que las ramas del mismo se mueven pronunciadamente. Cazo las llaves, corro para salir y en el momento que voy por la mitad del pasillo, veo como una rama grande en forma de "Y" con pequeñas ramificaciones, se cae para el lado de mi casa y la de mi vecino, quedando colgada de la pared que separa la calle, de mi vivienda; haciendo que muchas ramas complicaran la salida hacia la calle. Contemplo unos segundos el pedazo de árbol para ver si no se movía y al rato salgo dificultosamente a la calle, cuando confirmo lo peor, la araña ya no está, ahora hay restos de telaraña y hay un hombre en el árbol cortando ramas... No le quise preguntar cuál fue el destino de la pobre araña, en el fondo, no quería enterarme, me gusta pensar que escapo y está con sus amigas contando como sobrevivió al "hombre con la motocierra". El señor me miró y me pregunto: "¿vos sos de ahí?" Señalando mi casa, le respondo que si y me dice: "en un segundo le estoy moviendo la rama", "si, si, no se preocupe, salí por otro motivo" le respondo y entro a mi casa un poco triste...
FIN
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jueves, 7 de enero de 2010
El chico Axe
Cosa curiosa, la belleza exótica. Se da muy pocas veces, está caracterizada por los rasgos "fuertes". Por lo general la opinión sobre este tipo de persona está divida en dos puntos de vista irreconciliables: aquellos que lo ven como alguien repulsivo y los que lo ven francamente atractivo.
A este chico lo ayudó mucho el Axe
Un saludo!
Colo.-
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domingo, 13 de diciembre de 2009
Ambicioso
Estaba caminando tranquilo un mediodía soleado, cuando me encontré con un señor un tanto extraño. A un costado del sendero, parado en una escalera, estaba colocando con gran paciencia una carta de poker sobre un enorme castillo de naipes. Nadie más que yo parecía notarlo.
-Como anda, señor?
-Y un poco cansado... como ve estoy trabajando muy duro.
-Nadie lo ayuda?
-No no, yo solito.
-Mmmm.. y no se le cae el castillo cuando sopla el viento?
-Si, todo el tiempo. Constantemente tengo que reconstruirlo, de eso va mi vida, pibe, es lo único que se hacer: castillos de naipes. Cuando era chiquito aprendí el secreto, y desde entonces no paré de hacer castillos. Empezó siendo un hobby, sorprendía a mi familia, me ayudaba con las chicas. Pero ahora es mi forma de vida, y estoy en un proyecto ambicioso...
Mientras decía todo esto seguía poniendo cartas. Era increible su velocidad, realmente era un dotado. Me pregunté de qué iba ese proyecto, tanto esfuerzo despilfarrado... pero antes de formular la pregunta, ya me la estaba contestando:
-Voy a tapar el sol con mi castillo.
.....
Los ojos le brillaron mientras decía esto.
-Epa.
Jodido el asunto, pensé... Y también noté que nadie miraba al hombre o al castillo, a pesar de ser tan llamativo. Era extraño... parecía como si fuesen invisibles para el resto de las personas.
-Asi es, 'mhijo. Y a este ritmo, si todo sale bien, voy a terminar antes de fin de año. Es que... me di cuenta que con la mano sola no alcanza para tapar una luz tan grande. Y me encandila, de verdad me molesta mucho. Pero muchísimo. Tanto que lo voy a hacer desaparecer. Solo imaginar el resultado me da fuerzas para seguir... casi no duermo, como sólo lo mínimo necesario... me frustro cuando se cae todo por el viento , pero respiro hondo y vuelvo a empezar. La gente cree que estoy loco, pero vamos a ver al final quién tenía razón...
-Bueno señor, tengo que seguir caminando. Le deseo muchísima suerte.
No estaba asustado: el tipo estaba loco pero parecía totalmente indefenso.
-Gracias, 'mhijo. De vez en cuando viene bien charlar con alguien, estoy muy solo. Suerte a usted también.
Mientras duró la charla, el castillo había aumentado considerablemente de tamaño. Casi no me miraba, seguía concentradísimo en su edificio. Por un segundo se me ocurrió que en una de esas lo consigue.
Cinco minutos después ya me había olvidado del hombre y su castillo. Mis pensamientos retomaron el curso que habían dejado antes de ver al señor del castillo de naipes. El día estaba realmente hermoso y caminar me llenaba el alma.
"Ojalá que no lo logre nunca..."
Colo.
-Como anda, señor?
-Y un poco cansado... como ve estoy trabajando muy duro.
-Nadie lo ayuda?
-No no, yo solito.
-Mmmm.. y no se le cae el castillo cuando sopla el viento?
-Si, todo el tiempo. Constantemente tengo que reconstruirlo, de eso va mi vida, pibe, es lo único que se hacer: castillos de naipes. Cuando era chiquito aprendí el secreto, y desde entonces no paré de hacer castillos. Empezó siendo un hobby, sorprendía a mi familia, me ayudaba con las chicas. Pero ahora es mi forma de vida, y estoy en un proyecto ambicioso...
Mientras decía todo esto seguía poniendo cartas. Era increible su velocidad, realmente era un dotado. Me pregunté de qué iba ese proyecto, tanto esfuerzo despilfarrado... pero antes de formular la pregunta, ya me la estaba contestando:
-Voy a tapar el sol con mi castillo.
.....
Los ojos le brillaron mientras decía esto.
-Epa.
Jodido el asunto, pensé... Y también noté que nadie miraba al hombre o al castillo, a pesar de ser tan llamativo. Era extraño... parecía como si fuesen invisibles para el resto de las personas.
-Asi es, 'mhijo. Y a este ritmo, si todo sale bien, voy a terminar antes de fin de año. Es que... me di cuenta que con la mano sola no alcanza para tapar una luz tan grande. Y me encandila, de verdad me molesta mucho. Pero muchísimo. Tanto que lo voy a hacer desaparecer. Solo imaginar el resultado me da fuerzas para seguir... casi no duermo, como sólo lo mínimo necesario... me frustro cuando se cae todo por el viento , pero respiro hondo y vuelvo a empezar. La gente cree que estoy loco, pero vamos a ver al final quién tenía razón...
-Bueno señor, tengo que seguir caminando. Le deseo muchísima suerte.
No estaba asustado: el tipo estaba loco pero parecía totalmente indefenso.
-Gracias, 'mhijo. De vez en cuando viene bien charlar con alguien, estoy muy solo. Suerte a usted también.
Mientras duró la charla, el castillo había aumentado considerablemente de tamaño. Casi no me miraba, seguía concentradísimo en su edificio. Por un segundo se me ocurrió que en una de esas lo consigue.
Cinco minutos después ya me había olvidado del hombre y su castillo. Mis pensamientos retomaron el curso que habían dejado antes de ver al señor del castillo de naipes. El día estaba realmente hermoso y caminar me llenaba el alma.
"Ojalá que no lo logre nunca..."
Colo.
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Historias.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Una de las mejores historias que encontré en la Web.
−Ojalá sea verdad −fue lo más optimista que se me ocurrió pensar −que sea verdad eso de que justo antes de morir, uno repasa como en un video clip frenético los momentos más importantes de su vida; porque yo estaba viendo manchas de sangre en mi pantalón y el tránsito de la avenida Córdoba en hora pico, y eso quería decir que todavía estaba vivo.
Lo primero que hice fue subestimar la gravedad de la situación; el impulso inmediato fue levantarme, hacer como si nada y seguir. Lo segundo, lo que frenó ese impulso, fue sentir por unos segundos cómo el ambiente sonoro desaparecía y todo se volvía entre irreal y fantástico. Hasta que finalmente me dejé de pelotudear y lo acepté: el estruendo seco que acababa de escuchar, era el impacto de mi cabeza contra el asfalto y si no hacía algo urgente, un/otro auto desprevenido podía pasarme definitivamente por encima.
Mientras un colectivo frenaba a tiempo para no retorcer las ruedas de mi bicicleta, y yo, inmóvil en medio de la avenida pretendía que todo fuera un simple malentendido, empezaron a amontonarse curiosos en la vereda que me señalaban con cara de noticiero y me desparramaban a los gritos sugerencias contradictorias todas entre sí: "Flaco, salí de la calle!"; "No! quedate como estás y no te levantes"; "Ponete rodajas de tomate sobre las quemaduras" me pareció escucharle a una vieja; "Que alguien haga algo!" exigía una solterona fea; y otras desesperaciones igual de inútiles. Mientras la gente seguía gritando y más autos seguían frenando a mi alrededor, yo miraba todo con ese miedo que aparenta serenidad y registraba imágenes que −ahora sé− no voy a olvidar nunca. Y si tengo que elegir una favorita, no lo dudo, es la de la camioneta blanca que −más asustada que yo− esquivó varios autos nerviosa y escapó culpable del lugar. Lo recuerdo bien: mientras escupía pequeños pedazos de dientes y empezaba a reconocer dolores en huesos y articulaciones de todo el cuerpo, fijé la mirada en la camioneta que escapaba torpe y pensé para el que la manejaba: Tu vida acaba de cambiar para siempre y nadie escapa para contarlo.
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Lo bueno de ser el protagonista-víctima de un accidente de tránsito, es la posición de observador privilegiado imposible de imitar de otra manera. Ves por primera vez lo que todos son y nunca nadie puede ver. Ves a todos aquellos que enseguida quieren ser parte de la historia desde el lugar del curioso calificado y nunca desde alguien realmente preocupado por vos. Ellos no son el automovilista que ahora escapa deseando que nadie haya tomado su número de patente; tampoco son el camillero que con urgencia y delicadeza debe colocarme el cuello ortopédico y llevarme hasta la guardia; y mucho menos son los que por los próximos días van a tener que convertir sorrentinos y huevos duros en los bocados más chicos que mi mandíbula pueda soportar. No, ellos son espectadores casuales con ansias de participación; son los que ven a un accidentado y aseguran haber visto el accidente; ellos son lo que menos importa de la historia pero los que se adjudican el derecho de reinventarla evidenciando los prejuicios sociales más arraigados: “Fue el colectivo”, era la sentencia que repetían mientras yo a sus pies necesitaba ayuda práctica y urgente, “Fue el colectivo, ¡yo lo vi!” se animaban los que ya estaban cebados captando la atención de los que recién llegaban.
Los curiosos no soportan ser el relleno prescindible de un acontecimiento trágico, lo rechazan con desesperación y como su limitada capacidad de improvisación se los permita; rechazan a los gritos la opción de aparecer en los créditos finales dentro de una lista sin nombre de personaje o rol social que los categorice. El curioso −por el simple hecho de ser curioso− pretende más de lo que tiene, como un estudiante de teatro al que sólo llaman para extra en publicidades de galletitas.
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De las preguntas que me empezaron a hacer en la guardia, la más difícil de responder fue quizás la más tonta: ¿A quién querés que le avisemos?
Repasé una lista de familiares y amigos posibles, tratando de esquivar lo inevitable, un resignado: “Llamen a mi vieja”.
Me cuesta aceptar que para los hospitalizados de las series de FOX, siempre hay una abuela con olor a panadería que teje una bufanda y no habla mucho, o un grupo de amigos que caen de madrugada con algo de marihuana, o hasta una novia reciente y tetona que te propone sexo oral para matar el rato entre rayos y traumatología. Pero no; en la vida real las personas tenemos madres, madres capaces de irrumpir en la recepción de la clínica a los gritos, todas despeinadas y, ¡Ay! en jogging y pantuflas.
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Con dos pedazos de dientes de menos y cuatro puntos de más, con moretones en la cara y raspaduras por todo el cuerpo, aún así entiendo que lo importante de la historia sos vos; que desprevenido, ansioso y medio pelotudo, por llegar cuatro metros antes a tu casa, conseguiste que yo ahora tenga que sacar turno en odontología para una reconstrucción dental. Vos, que por zigzaguear de más, pusiste todos los proyectos que tengo para mi vida en suspenso por unos segundos. Un giro de más y yo ahora estaría en terapia intensiva intentando recuperar algo de movilidad y autonomía; otro giro de más y no habría vivido para bloguearlo.
Luego, una mala decisión te transformó de imprudente en idiota. Escaparse siendo el culpable de un accidente que pone en riesgo la vida de una persona no es siquiera de alguien malo, es de una persona que aún no aprendió a vivir. Pero claro, las escuelas primarias están ya muy ocupadas con las cadenas montañosas de Italia, no molestemos con el biocentrismo y la integración.
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Te escapaste tan rápido que ni siquiera pudiste enterarte qué pasó finalmente conmigo. Te escapaste de la culpa inmediata pero ahora te persigue el temor de enterarte de algo trágico por los noticieros de los próximos días y que una citación judicial pase por debajo de tu puerta durante las próximas semanas y que tus vecinos te empiecen a saludar distinto durante los próximos meses... y si nada de eso sucede, mucho peor, nunca te vas a enterar si yo terminé cuadripléjico o mogólico o ciego… y claro que ese es tu peor castigo.
No el accidente, sino una decisión estúpida, hizo que tu vida ahora cargue con la culpa de una tragedia inconclusa. Y hay algo que todavía no viste pero que vas a entender durante angustias de domingo de tus próximos años, y te puedo dejar un adelanto: La peor decisión de un cobarde, es el miedo; y la peor compañía del miedo, es el silencio.
FUENTE
Manuel.
Etiquetas:
Historias.
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